LA DAO Y SUS IMPLICACIONES LEGALES

DAO significa Organización autónoma descentralizada

 

DAO son las siglas en inglés (Decentralized Autonomus Organitation) de las Organizaciones Autónomas Descentralizadas. Se trata de una innovadora herramienta de organización que basa su control en un Smart Contract, el cual determina las reglas y directrices que servirán de principios para todos los participantes de la DAO.

Es por lo anterior por lo que las DAO, hasta el momento, no están sujetas a ninguna regulación específica o normativa general, ya que por su propia naturaleza descentralizada es capaz de autogestionarse y coordinarse con todos los interesados y participantes gracias a la tecnología Blockchain.

La intención principal de implementar esta variante de organizaciones, es la de eliminar el posible absolutismo que emana cuando la toma de decisiones radica en una única persona o en un grupo reducido. Se trata del inicio de una revolución, que el futuro radicará en el sistema político y facilitará la toma de decisiones por parte de los ciudadanos. Las DAO no permiten el abuso o los probables riesgos en la toma de decisiones, por parte de un individuo que actúe en su propio beneficio y olvide el interés general.

Todos los miembros de una DAO son importantes, y para ello son capaces de interactuar los unos con los otros, conforme a los principios ya establecidos y un protocolo de incentivos y posibles sanciones conforme al Smart Contract. No cabe duda, que se necesita desarrollar en una red Blockchain que sea abierta y distribuida, lo que implementará una mayor transparencia y ponga en común los intereses de los participantes. Esto hace que las partes no tengan porqué confiar los unos de los otros o tengan que compartir intereses, pues el propio Smart Contract ya establece todos los puntos y condicionantes que puedan llegar a darse.

En la actualidad, el inconveniente que puede llegar a presentar la implementación de una DAO es que el reparto mayoritario (51%), recaiga sobre un solo individuo y obligue a todos los miembros a confiar en un tercero. Además, no podemos obviar el hecho de que pueden existir errores en el propio código o ser vulnerable al acceso de terceros a la información vertida en el mismo.

Llegados a este punto es primordial analizar la naturaleza jurídica de una DAO. Por el momento no se reconocen legalmente, y ello otorga cierta incertidumbre respecto a los derechos y obligaciones derivados del establecimiento de una DAO. Al no existir un responsable legal de la misma, es muy probable que el legislador opte por atribuirle circunstancias ya existentes y posiblemente obsoletas. Pese a la complejidad y extensión de las normas internas que pueda controlar el funcionamiento de estas organizaciones, lo cierto es que pueden resultar muy poco útiles respecto a la relación con un sistema legal ya existente y con diferente jurisdicción.

Otro de los problemas derivados del establecimiento de una DAO, puede ser el de determinar la jurisdicción de la misma o la ley aplicable. Los participantes en ella pueden estipular multitud de jurisdicciones conforme a sus propios intereses o localización.

Las DAO cuentan con su propio sistema retributivo o de inversión, desarrollando para sí misma tokens con valor inicial. Los mismos no pueden considerarse, pese a sus múltiples similitudes, con acciones o participaciones. Pese al riesgo de que el legislador los englobe dentro de estos grupos, será muy difícil poder cuantificar los mismos y certificar la propiedad de los mismos por parte de los participantes individuales de la DAO.

Los tokens representan valor y participación dentro de la organización, lo que precisa de una inversión inicial por parte de los participantes. Por lo tanto, no dejan de ser un medio especulativo de participación dentro de la organización presumiblemente regulado como acciones o participaciones en el futuro, lo que derivará unos requisitos de registro y movimientos que limiten el uso de los mismos. 

Como mencionamos anteriormente, los participantes de la DAO pueden acogerse a la jurisdicción que por interés o localización mejor les convenga, y ello puede suponer un problema debido a la participación sin límites y al propio anonimato. Es por ello que se precisa de una regulación urgente, que establezca a estas organizaciones como entidades legales.

Importante es también repetir la problemática que nace de la propia responsabilidad de la DAO, pues al no existir regulación por el momento, ello hace que en caso de producirse cualquier problema, se derive la interpretación a determinados tribunales que puedan determinar la responsabilidad de todos sus participantes o miembros. Ello aumentaría, más si cabe, la problemática de localizar a todos los participantes y analizar las obligaciones de cada uno respecto a sus jurisdicciones.

Sin embargo, las organizaciones autónomas descentralizadas aumentan su presencia en el mundo empresarial y tecnológico, y son cada vez más, la opción más inteligente para administrar u organizar una nueva alianza o proyecto. Posicionándose cada vez más como una alternativa real a las formas de organización primitivas y pasadas, y presentando innovación y tecnología a partes iguales. Sin lugar a duda, las DAO han servido para introducir otro modelo de gobernabilidad y organización, que se acabará aceptando por el sistema actual y evolucionará en una herramienta de carácter general y con valiosa utilidad.

En definitiva, la falta de regulación vuelve a ser un problema, pero la tecnología es capaz de sobreponerse a estos obstáculos. Quizás sea demasiado pronto para determinar cualquier teoría acerca de las DAO, pero no cabe duda de que son un instrumento valioso dentro de la naciente comunidad, y que de alguna u otra forma se implementarán en el futuro.